marzo 4, 2021
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por HHAmbrose el 16/09/2013


Listers, la siguiente lección está tomada del Catecismo de Baltimore. El Catecismo de Baltimore fue el catecismo estándar de enseñar la fe y catequizar a los niños desde 1885 hasta el Vaticano II. Su enfoque básico de preguntas y respuestas es el estilo de aprendizaje más natural para la mente humana y simplifica incluso las preguntas teológicas más complejas. 
 
LECCIÓN VIGÉSIMO OCTAVO
En oración
1098-1124
 
P. 1098. ¿Hay algún otro medio para obtener la gracia de Dios que los sacramentos?
A. Hay otro medio para obtener la gracia de Dios, y es la oración.
 
P. 1099. ¿Qué es la oración?
A. La oración es elevar nuestras mentes y corazones hacia Dios, adorarlo, agradecerle por sus beneficios, pedirle perdón y rogarle todas las gracias que necesitamos, ya sea para el alma o el cuerpo.
 
P. 1100. ¿Cuántos tipos de oración hay?
A. Hay dos tipos de oración:
La oración mental, llamada meditación, en la que pasamos el tiempo pensando en Dios o en una o más de las verdades que Él ha revelado, para que con estos pensamientos podamos ser persuadidos a llevar vidas más santas; Oración vocal, en la que expresamos estos pensamientos piadosos en palabras.
 
P. 1101. ¿Por qué la oración mental es más útil para nosotros?
R. La oración mental es muy útil para nosotros porque nos obliga, mientras estamos comprometidos con ella, a mantener nuestra atención fija en Dios y sus santas leyes y a mantener nuestros corazones y mentes elevados hacia Él.
 
P. 1102. ¿Cómo podemos hacer una meditación?
A. Podemos hacer una meditación:
Al recordar que estamos en la presencia de Dios;
Al pedirle al Espíritu Santo que nos dé gracia para beneficiarnos de la meditación;
Al reflexionar seriamente sobre alguna verdad sagrada con respecto a nuestra salvación;
Al sacar una buena resolución de los pensamientos que hemos tenido; y
Al agradecer a Dios por el conocimiento y la gracia que nos ha otorgado a través de la meditación.
 
P. 1103. ¿Dónde podemos encontrar temas o puntos para la meditación?
A. Podemos encontrar los temas o puntos para la meditación en las palabras del Padre Nuestro, Ave María o el Credo de los Apóstoles; también en las preguntas y respuestas de nuestro Catecismo, en la Santa Biblia y en los libros de meditación.
 
P. 1104. ¿Es necesaria la oración para la salvación?
A. La oración es necesaria para la salvación, y sin ella nadie que use la razón puede salvarse.
 
P. 1105. ¿En qué momentos particulares debemos orar?
A. Debemos orar particularmente los domingos y días santos, todas las mañanas y noches, en todos los peligros, tentaciones y aflicciones.
 
P. 1106. ¿Cómo debemos orar?
A. Debemos rezar:
Con atención;
Con un sentido de nuestra propia impotencia y dependencia de Dios;
Con un gran deseo por las gracias, rogamos a Dios;
Con confianza en la bondad de Dios;
Con perseverancia.
 
P. 1107. ¿Cuál debería ser nuestra atención en la oración?
A. Nuestra atención en la oración debe ser triple, a saber, atención a las palabras, para que podamos decirlas correcta y distintamente; atención a su significado, si lo entendemos, y atención a Dios, a quien se dirigen las palabras.
 
P. 1108. ¿Cuál debería ser la posición del cuerpo cuando oramos?
R. En la oración, la posición más importante del cuerpo es arrodillarse en posición vertical, pero si oramos arrodillados, de pie o sentados, la posición del cuerpo siempre debe ser una que indique reverencia, respeto y devoción. Podemos orar incluso acostados o caminando, porque Nuestro Señor mismo dice que debemos orar en todo momento.
 
P. 1109. ¿Qué debemos hacer para que podamos orar bien?
A. Para que podamos orar bien, debemos hacer una preparación antes de la oración:
Al recordar la dignidad de Dios, a quien estamos a punto de hablar, y nuestra propia indignidad de aparecer en su presencia;
Al fijarnos en la gracia o bendición precisa que pretendemos pedir;
Al recordar el poder y la disposición de Dios para dar si realmente lo necesitamos y, sinceramente, con humildad y confianza pedimos.
 
P. 1110. ¿Por qué Dios no siempre concede nuestras oraciones?
A. Dios no siempre concede nuestras oraciones por estas y otras razones:
Porque no podemos rezar de la manera apropiada; Para que podamos aprender nuestra dependencia de Él, demostrar nuestra confianza en Él y merecer recompensas con nuestra paciencia y perseverancia en la oración. Las personas prudentes no otorgan todas las solicitudes; ¿Por qué, entonces, debería Dios hacerlo?
 
P. 1111. ¿Qué seguridad tenemos de que Dios siempre escucha y recompensa nuestras oraciones, aunque no puede conceder lo que pedimos?
A. Tenemos la seguridad de Nuestro Señor mismo de que Dios siempre escucha y recompensa nuestras oraciones, aunque no puede conceder lo que pedimos; porque Cristo dijo: “Pide y se te dará” y “si le preguntas al Padre algo en mi nombre, Él te lo dará”.
 
P. 1112. ¿Cuáles son las oraciones que más nos recomiendan?
A. Las oraciones más recomendadas para nosotros son la Oración del Señor, el Ave María, el Credo de los Apóstoles, el Confiteor y los Actos de Fe, Esperanza, Amor y Contrición.
 
P. 1113. ¿Se hacen oraciones con distracciones de alguna utilidad?
A. Las oraciones dijeron que con distracción intencional no sirven de nada.

1114. ¿Por qué se hacen oraciones sin distracción deliberada?
R. La distracción intencional no sirve de nada porque son meras palabras, como las que puede pronunciar una máquina, y dado que no se puede levantar la mente o el corazón con ellas, no pueden ser oraciones.
 
P. 1115. ¿Las distracciones que solemos tener en la oración privan a nuestras oraciones de todo mérito?
R. Las distracciones que a menudo tenemos en la oración no privan a nuestras oraciones de todo mérito, porque no son voluntarias cuando tratamos de mantenerlas alejadas, porque Dios recompensa nuestras buenas intenciones y los esfuerzos que hacemos para orar bien.
 
P. 1116. ¿Qué es, entonces, una distracción?
R. Una distracción es cualquier pensamiento que, durante la oración, entra en nuestra mente para apartar nuestros pensamientos y corazones de Dios y del deber sagrado que estamos realizando.
 
P. 1117. ¿Cuáles son los frutos de la oración?
A. Los frutos de la oración son:
Fortalece nuestra fe,
alimenta nuestra esperanza
aumenta nuestro amor por Dios
nos mantiene humildes
merece gracia y saca el pecado.
 
P. 1118. ¿Por qué debemos orar cuando Dios conoce nuestras necesidades?
A. Oramos para no recordarle a Dios o decirle lo que necesitamos, sino para reconocer que Él es el Dador Supremo, para adorarlo y adorarlo mostrando nuestra total dependencia de Él para cada regalo al alma o al cuerpo.
 
P. 1119. ¿Qué pequeñas oraciones podemos decir incluso en el trabajo?
R. Incluso en el trabajo podemos decir pequeñas aspiraciones como “Dios mío, perdona mis pecados; Bendito sea el Santo Nombre de Jesús; Espíritu Santo, iluminame; Santa María, ruega por mí “, etc.
 
P. 1120. ¿Nuestro Señor mismo oró, y por qué?
A. Nuestro Señor mismo oraba con mucha frecuencia, a menudo pasando toda la noche en oración. Oraba antes de cada acción importante, no porque necesitara orar, sino para darnos un ejemplo de cómo y cuándo debemos orar.
 
P. 1121. ¿Por qué la Iglesia concluye la mayoría de sus oraciones con las palabras “por Jesucristo Nuestro Señor”?
A. La Iglesia concluye la mayoría de sus oraciones con las palabras “a través de Jesucristo Nuestro Señor” porque es solo a través de Sus méritos que podemos obtener gracia, y porque “no hay otro nombre dado a los hombres por el cual debemos ser salvos”.
 
P. 1122. ¿Se hizo alguna promesa especial a favor de las oraciones unidas de dos o más personas?
A. Se hizo una promesa especial a favor de las oraciones unidas de dos o más personas cuando Nuestro Señor dijo: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Por lo tanto, las oraciones unidas de una congregación, una sociedad o una familia, y, sobre todo, las oraciones públicas de toda la Iglesia, tienen una gran influencia con Dios. Deberíamos unirnos a las oraciones públicas por verdadera devoción, y no por hábito o, peor aún, para mostrar nuestra piedad.
 
P. 1123. ¿Cuál es el lugar más adecuado para la oración?
R. El lugar más adecuado para la oración es la Iglesia, la casa de oración, santificada por bendiciones especiales y, sobre todo, por la Presencia Real de Jesús que habita en el Tabernáculo. Aún así, Nuestro Señor nos exhorta a orar también en secreto, porque Su Padre, que ve en secreto, nos pagará.
 
P. 1124. ¿Por qué debemos orar?
A. Debemos rezar:
Por nosotros mismos, por las bendiciones del alma y el cuerpo para que seamos devotos servidores de Dios;
Para la Iglesia, para todos los deseos espirituales y temporales, que la verdadera fe pueda ser conocida y profesada en todas partes;
Para nuestros parientes, amigos y benefactores, particularmente para aquellos que de alguna manera podemos haber herido;
Para todos los hombres, para la protección del bien y la conversión de los impíos, esa virtud puede florecer y desaparecer el vicio;
Para nuestros gobernantes espirituales, el Papa, nuestros obispos, sacerdotes y comunidades religiosas, para que puedan cumplir fielmente sus sagrados deberes;
Para nuestro país y gobernantes temporales, para que puedan usar su poder para el bien de sus súbditos y para el honor y la gloria de Dios.

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